El comienzo del año hace que muchas personas vuelvan al vista a la inflación para actualizar rentas o simplemente saber cuánto se encarecerá la vida. El dato que suele utilizarse para determinar el objetivo de IPC del Gobierno son los Presupuestos Generales del Estado y dentro de los mismos el aumento para las pensiones. En este sentido, el incremento para las pensiones será del 1%, dato que podemos utilizar como previsión oficial de IPC.
La inflación sigue cayendo. El dato adelantado del IPC de Agosto arroja una caída de dos décimas en el indicador general hasta el 2,9%, mientras que el IPCA se dejaría tres décimas para colocarse en el 2,7%.
Los precios continúan el vertiginoso descenso iniciado en abril, cuando el IPC tocó su techo de 2011 alcanzado el 3,8%. Desde entonces no ha dejado de caer hasta el 3,1% registrado en julio y el 2,9% previsto para agosto según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). De confirmarse esta caída de dos décimas estaríamos hablando del cuarto mes en el que la inflación se movería a la baja y de unos niveles inferiores a como comenzamos el año (el IPC de enero fue del 3%), además de ser la primera vez en nueve meses que se baja del 3%.
En esta ocasión el INE achaca la caída a la evolución de los precios de los carburantes y lubricantes, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que también jugaron un papel significativo en los meses anteriores. En este sentido, no es que el precio de la gasolina haya caída, simplemente es que no ha subido tanto como lo hizo el año pasado a estas alturas, ya que el IPC adelantado mide la tasa internual y no la mensual.
En este sentido, la evolución del precio del petróleo y otras materias primas parecer que volverá a ser clave para determinar el rumbo del IPC de 2011, que si bien comenzó con subidas, parece haber revertido esta tendencia. El IPC adelantado de agosto supera también las previsiones de Funcas, que había fijado el dato en el 3%.
En cualquier caso habrá que esperar hasta el próximo 13 de septiembre para conocer el dato definitivo de la mano del INE, que además servirá para observar la evolución de los diferentes grupos del IPC y sobre todo el diferencial con la inflación subyacente, situado en cinco décimas.
Cae también el IPCA
El INE también ha publicado el dato de IPCA o IPC Armonizado, que es el que utiliza Eurostat, la oficina estadística europea, para medir la inflación bajo los mismos criterios en toda la Unión Europea y cuya metodología difiere ligeramente de la del IPC General. Este indicador también ha sufrido una caída, pero de tres décimas en este caso, que le deja en el 2,7%.
Habitualmente IPCA e IPC suelen ‘ir de la mano’ y registran cifras similares, tanto en el índice como en sus movimientos al alza y a la baja, pero parece que en los últimos meses esta correlación está fallando más de la cuenta.
¿Y ahora qué?
La evolución del IPC en 2011 está dejando un escenario de caída de precios aunque sin riesgos de deflación por el momento. Lo que sí parece claro es que podríamos cerrar el año con tasas en torno al 2,3%, y todo pese a que las medidas de compra de bonos anunciadas por parte del Banco Central Europeo (BCE) podrían ocasionar presiones inflacionistas a corto y medio plazo. Sin embargo, todo parece indicar que la crisis y la posibilidad de una nueva recesión están teniendo más peso en el IPC ahora mismo.
En su intento por calmar a los mercados y salvar al euro el Banco Central Europeo se lanzó a comprar deuda española e italiana. Dejando de lado su efecto sedante de limitada duración (las caídas aparecieron el mismo día en que se puso en marcha la medida), lo cierto es que esta compra de deuda podría tener un efecto nocivo sobre la inflación.
Según se puede leer en El Economista, la compra de deuda española por parte del BCE dispara las expectativas de inflación ya que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, se inicia una fase de monetización de deuda que desembocará en presiones inflacionistas. La razón básica es la inflación es la forma más sencilla de reducir el precio de la deuda pero también una de las más peligrosas.
En un escenario ideal, estas presiones inflacionistas servirían para aliviar la crisis de la deuda hasta que se produzcan los primeros síntomas de recuperación. Entonces y como fórmula para controlar de nuevo la inflación, se podría proceder a una nueva subida de tipos de interés por parte del BCE, que ahora vuelve a estar en vilo tras los últimos acontencimientos.
¿Quiere esto decir que debemos cambiar nuestra previsión de IPC 2011? Todavía es demasiado pronto para saberlo, aunque sí es posible que haya que ajustar algunas décimas al alza las expectativas iniciales para la inflación en 2011 y más que seguro para el IPC 2012.
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a salida adoptada por la autoridad monetaria europea para tratar de frenar la acometida de los inversores a la deuda española e italiana, y que disparó todos las alarmas la semana pasada en Europa, no es una solución óptima, en la medida que la adquisición de titulos de ambos países por el BCE inicia una fase de monetización de la deuda que acabará, como se ha producido en otras ocasiones precedentes, en un proceso inflacionario.
La crisis de deuda pública es ineludiblemente la segunda fase de una crisis financiera. La Reserva Federal norteamericana acudió a la monetización desde el primer momento porque no está sujeta a mandato limitativo, como el Banco central Europeo, que ha roto la ortodoxia financiera al mismo tiempo que ha sobrepasado su estricto mandato de contener la inflación. Y esa inflación va a ser la que se desate tras el proceso.
Iniciado el proceso inflacionario, el riesgo es que el BCE, en este caso, encuentre, como ocurrió en la crisis de deuda latinoamericana de los años ochenta, que la inflación es una manera de reducir el precio de la deuda y se acomode a esta situación. Y para corregirlo habrá que recurrir a una subida de tipos. ¿Se habrá situado Europa para entonces en una senda de recuperación consistente? Esa no será ya responsabilidad de Jean Claude Trichet.
Por otro lado, los especuladores más agresivos saben que la decisión a trancas y barrancas del BCE tiene sus limitaciones y es coyuntural. La entidad no puede soportar una cartera de activos constituida sólo por papel español e italiano. Únicamente tienen que esperar.
La claudicación
El presidente del BCE sabe todo eso y es por ello que intentó retrasar lo inevitable, hasta que las presiones de Berlín y París le colocaron entre la espada y la pared. A Trichet no le gusta apartarse del mandato constitucional del BCE. Ya lo hizo al adquirir cédulas hipotecarias a rebufo del estallido de la crisis y, más recientemente, cuando en 2010 empezó a hacerse con papel de los países al borde del abismo.
Y, de nuevo, acaba de transigir ante el acoso de los especuladores. Según su obligación original, el banco emisor debe mantener la inflación mediante la política oficial de tipos y, desde luego, iniciativas como la intervención en el mercado secundario están en el arsenal de la entidad.
La autoridad monetaria de la moneda única, de hecho, reiteró en el comunicado posterior a la reunión de donde salió la adquisición de títulos españoles e italianos que el objetivo último de la medida radica en “garantizar la estabilidad de precios en la zona euro”.
Un brindis al sol, puesto que sus secuelas apuntan precisamente en sentido opuesto. Porque lo peor de la iniciativa reside en que los inversores consideren el paso una debilidad implícita del banco respecto al objetivo de contener la inflación. Y, en consecuencia, anticipen que el BCE no se mostrará tan contundente en el futuro para contener el alza de los precios.
Instrumentalización
Otro de los riesgos que corre la entidad emisora con su iniciativa estriba en la instrumentalización que de ella orqueste la clase política. Los gobiernos comienzan a sugerir que las adquisiciones forman parte del cometido ordinario del BCE. Y se equivocan. Pero continúan dando alas a aquellos que dudan de su independencia.
Y de la misma manera, al considerar que no se trata de operaciones extraordinarias, se empiezan a acostumbrar y a pensar que se prolongarán lo necesario para frenar a los especuladores. Y olvidan que la solución no reside en la intervención del BCE, sino en todas las reformas que deben ejecutar para que la economía crezca.
A todo esto se suman las divergencias en el seno de la entidad que la decisión acaba de poner negro sobre blanco. Máxime cuando el banco emisor pasa por una institución colegiada que procede de forma conjunta y cohesionada. El ala alemana del banco no quería ni siquiera que se empezaran a adquirir de nuevo bonos irlandeses y portugueses en el marco del programa de recompra. Con lo que se puede inferir fácilmente qué opinan de comenzar a adquirir títulos españoles e italianos.
Poco a poco, despacio pero sin pausa, la inflación en España empieza a retroceder una vez que los precios del petróleo se han contenido y que las tensiones de la negociación colectiva han llegado a su fin, con muchas empresas negociando convenios sobre la productividad y no sobre la inflación.
Además, y según la apreciación de José Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía, es previsible que en los meses de verano se mantenga esta contención de precios que llevaría a un otoño tranquilo desde el punto de vista de la inflación.
Se está dando una situación, por tanto, que deja al Banco Central Europeo un tanto fuera de juego, ya que el incremento de tipos de interés de hace una semana obedecía a la lucha preventiva contra la inflación, una inflación que no aparece por ningún lado y que está retrocediendo poco a poco.
Por tanto, el máximo organismo de control financiero dentro de la zona Euro ha lastrado el crecimiento económico europeo tratando de protegernos contra nada, contra nada que fuera a suceder, porque como ya preveían muchos analistas, la tensión inflacionista de principio de año más tenía que ver con una situación coyuntural, como eran las revueltas el Norte de África, que con la realidad económica y social.
La clave en España, por otro lado, se está dando en el comienzo de la vinculación de los salarios a la productividad y no a la inflación, porque lo segundo generaba un círculo vicioso del que era muy difícil escapar.
Según los datos del IPC adelantado de mayo, la inflación en España seguiría por encima del 3%, concretamente en el 3,5%, mejor que el 3,8% de hace un mes, pero todavía en una situación de alarma que condiciona la recuperación de los valores macroeconómicos.
El principal problema es que con una inflación del 3% nuestras empresas pierden competitividad en el extranjero, lo cuál lastra las exportaciones, por lo que penaliza el empleo y condena a la economía a seguir subsistiendo con la demanda interna.
Por otro lado, al tener los salarios referenciados a la inflación, el incremento en los precios supone un incremento artificial de los salarios, y por tanto, incrementa los costes de las empresas, que, de nuevo pierden competitividad.
Por tanto, se produce un doble fenómeno que va en contra de la competitividad de nuestras empresas, provocando la perpetuación de la crisis en la que estamos instalados, y la no aparición de soluciones plausibles ante ella.
Y es que un 3% de inflación es una cifra no sostenible, a ningún nivel, por lo que el Banco Central Europeo no dudará en incrementar el tipo de interés para la zona Euro, bajo la confianza de reducir así las tensiones inflacionistas, lo cuál provocará, por otro lado, un encarecimiento de los préstamos hipotecarios.
En definitiva, nuestra economía, al igual que el resto, no puede soportar una inflación por encima del 3% bajo ninguna circunstancia, y el primer paso para poder aspirar a salir de la actual crisis pasa por reducir estas tasas de inflación de manera inmediata, aunque la gran dependencia energética de España con el exterior dificultará este proceso.
La inflación sigue siendo un problema para China igual que para el resto de países emergentes. Según los últimos el IPC de China bajó una décima hasta el 5,3% en abril pero todavía sigue muy por encima del objetivo del 4% fijado por el Gobierno para 2011.
El dato es negativo ya en los últimos meses la inflación se ha disparado a un ritmo muy superior al del crecimiento económico.
La Oficina Nacional de Estadísticas de China también ha publicado el índice de precios de producción, indicador de la inflación en las ventas al por mayor, que aumentó un 6,8% en tasa interanual interanual en abril, medio punto menos que en marzo. Por otra parte, las ventas minoristas registraron un incremento del 17,1% en abril respecto al mismo mes del año anterior, aunque perdieron 0,3 puntos porcentuales desde marzo, mientras que la producción industrial china creció un 13,4% interanual el mes pasado, por debajo del 14,8% de marzo.
Como sabemos en marzo la inflación aumentó siete décimas con respecto a febrero y la tasa interanual se mantuvo en el 3,6% debido a la subida de los alimentos, el petróleo y la repercusión de las alzas de impuestos de meses anteriores.
Con la influencia del FMI la inflación española alcanzara este año el 2,6% y el 1,5% el próximo. Y una de las medidas adoptadas por el BCE fue elevar los tipos de interes, hasta 1,25% para poder hacer frente a este proceso.
Uno de los factores que afecta directamente a la misma, es la tension que últimamente ocurre en los mercados de materias primas.
Por grupo los resultados fueron los siguientes:
Alimentos y bebidas no alcohólicas: Aumentaron un 1,8%.
Ocio y cultura; Descendió ocho décimas
Vestido y calzado: Aumentaron un 3,6%
Hoteles, cafés y restaurantes también influyeron en la evolución interanual de los precios, ya que su tasa anual aumentó una décima y se situó en el 1,8%.
A todo esto hay que sumarle la subida del petróleo tiene un mayor impacto inflacionista.
Entre los paises del euro con mayor incremento del IPC lamentablemente nos encontramos nosotros, por lo que el BCE habia fijado un objetivo de 2%, pero lejos estamos del mismo.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fueron los que más aumentaron, en tanto que los viajes organizados son los que más cayeron.
Para entender el dato de marzo basta con fijarnos primero en la serie histórica del IPC y después en el dato de marzo de 2010. En primer lugar debemos tener en cuenta que marzo suele ser un mes reltativamente tranquilo en términos inflacionarios con pocos movimientos y en segundo que los grupos que más subieron el año pasado fueron transporte, motivado por el alza de los carburantes, y ocio y cultura, motivado por los viajes organizados debido a que Semana Santa empezó el 28 de marzo. En este sentido, el actual aumento del precio del petróleo se ve compensado por el que se vivió en 2010, en tanto que viajes organizados presiona a la baja al IPC porque este año Semana Santa será casi un mes más tarde.
Mientras, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) caería una décima hasta el 3,3%.
Como era previsible, el INE señala a la evolución de los precios de los carburantes y lubricantes como principales causantes de la subida junto con el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas. Las tensiones en Libia y otros países productores se están dejando notar en el precio y el suministro de crudo, lo que se traduce en cotas que no se veían desde 2008 para el barril brent. Además, la evolución del precio del petróleo en estos meses del año siempre suele ser al alza.
La fuerte relación entre los precios del petróleo y la inflación hace que este se haya convertido en la gran presión inflacionista de nuestros días. En el IPC de enero el grupo de carburantes y lubricantes ya fue uno de los causantes de la subida, al que curiosamente también acompañaron alimentos y bebidas no alcohólicas, como ahora en febrero.
Por su parte, el IPCA o IPC Armonizado subiría cuatro décimas hasta el 3,4%.
Habrá que esperar hasta el 11 de marzo para conocer el dato oficial, que servirá para saber si se van cumpliendo las previsiones para el IPC 2011.
Los causantes de esta subida en tasa interanual son el tabaco y el carburante, aunque hay más grupos que también han ayudado a que el IPC diciembre 2010 se dispare y nos acerque a posiciones de fuerte presión inflacionista, pese al lento avance de la recuperación económica, que en principio debería tener el efecto contrario.
Así, los gripos que más han ‘acelerado’ el IPC 2010 son:
Transporte, con una variación del 9,2%, dos puntos y medio mayor que la del mes pasado. Se trata de la tasa más alta registrada por este grupo desde julio de 2008, y se debe, en su mayoría, a la subida de los precios de los carburantes y lubricantes frente al descenso experimentado en diciembre del año pasado.
Bebidas alcohólicas y tabaco, cuya tasa anual aumenta casi siete puntos y se sitúa en el 15,2%, la mayor tasa desde enero de 1994. Este incremento se explica por la subida del precio del tabaco en diciembre tras el aumento de los impuestos. Su variación anual se sitúa en el 20,8%, la más alta desde noviembre de 1997.
Vivienda, cuya tasa anual sube tres décimas y alcanza el 5,7%, debido a que la subida de los precios del gasóleo para calefacción ha sido mayor que en diciembre de 2009.
Alimentación y bebidas no alcohólicas, con una variación del 0,7%, dos décimas superior a la del mes anterior. Las parcelas que más destacan por su influencia en esta variación son las legumbres y hortalizas frescas y la pastelería, bollería y masas cocinadas.
Por su parte, la inflación subyacente, que mide el IPC General sin productos energéticos ni alimentos no elaborados, subió tres décimas hasta el 1,5% y deja su diferencia con el índice general en un punto y medio.
Mientras, el IPCA o IPC Amonizado, que se utiliza a la hora de comparar las tasas de inflación en la Unión Europea, sí cumplió las previsiones para situarse en 2,9% tras aumentar también siete décimas.
En tasa mensual, la variación del IPC de diciembre 2010 fue del 0,6% con aportaciones positivas por parte de Transporte, cuya tasa del 1,9% debido a la mencionada subida de los precios de los carburantes y lubricantes, Bebidas alcohólicas y tabaco, con una variación mensual del 6,1% y una repercusión de
0,175, Ocio y cultura, cuya variación mensual del 1,3% se explica sobre todo por el aumento de
los precios del viaje organizado, y Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una tasa del 0,4% por las subidas de los precios del pescado fresco, los otros productos lácteos y las legumbres y hortalizas frescas.
Por el contrario, Vestido y Calzado fue el único con grupo con una contribución negativa al IPC mensual. Su tasa mensual del –1,2% recoge los efectos de las bajadas de precios previas al inicio de la campaña de rebajas de invierno.
Por Comunidades Autónomas, el IPC aumenta en todas, aunque el mayor aumento en tasa interanual corresponde a las comunidades autónomas de Aragón (2,9%), Castilla y León (3,2%), Castilla-La Mancha (3,4%) y Extremadura (3,0%), que incrementan su tasa ocho décimas.
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