CBDC Las criptomonedas de los bancos

En pleno debate sobre la petición del Fondo Monetario Internacional para la regulación del mercado de criptomonedas, seguimos viendo como continúa el impulso para la creación de activos digitales por parte de los propios bancos centrales.

IPC

Las CBDC que es como se conoce a estos activos, no sólo están presentes en un futuro relación de cercano, sino que son una parte fundamental de cómo la banca tradicional, y fundamentalmente los sistemas bancarios centrales, están intentando enfrentarse a la realidad que supone la economía descentralizada.

¿Qué son las CBDC?

Se trata de activos digitales que son emitidos por los propios bancos centrales. El caso de Suecia y la creciente implantación de su e-Krona es uno de los más avanzados, pero ni mucho menos el único en camino.

Hay pruebas muy avanzadas en países como Japón o China y, aunque en Europa el proceso va más lento, el Banco Central Europeo estudia a medio plazo su viabilidad.

En esencia se van a comportar igual que los activos digitales al basarse en las cadenas de bloques como herramientas de soporte para su funcionamiento. Sin embargo, existe una diferencia radical: la centralización.

En las criptomonedas la descentralización es clave ya que es la que ofrece el anonimato, las transacciones seguras y un modelo de funcionamiento independiente a cualquier entidad central. En este caso, se plantean todo lo contrario, el uso de activos digitales que responden a criterios centralizados y que, realmente, vendrían a ser una expresión digital de los fiduciarios, es decir, el mismo valor, la misma funcionalidad, el mismo volumen, etc.

¿Se podría especular con las CBDC?

Existen muchas incógnitas respecto a cómo funcionaría este tipo de activos si estuvieran extendidos más allá de una experiencia única en un solo país. Obviamente, tanto en cuanto es posible la especulación alrededor de pares de divisas fiduciarias, también lo sería inicialmente en relación a los activos digitales ya que vendría a ser la misma representación.

Inicialmente, al mantener un valor paritario con su moneda fiduciaria, la especulación sobre los valores crecientes o decrecientes no sería la misma que en un activo descentralizado.

Pero esta es sólo una de las muchas incógnitas alrededor de lo que puede ocurrir con este tipo de propuesta, más allá de que se utiliza a efectos prácticos como sistema de pago, cobro, o transferencia.

¿Por qué se desarrollan estos proyectos?

La respuesta es sencilla: porque el mercado de activos digitales se encuentra en una fase de desarrollo imparable y no es flor de un día. Todas las voces que señalaban a mercados que acabarían muriendo se van apagando y los debates tienen más que ver sobre el valor que al final puede tener estos activos, pero no sobre su existencia futura.

Por tanto, los sistemas financieros convencionales deben buscar respaldo para competir con un modelo altamente atractivo para la gente joven, y más aún para las futuras generaciones de usuarios digitales nativos

 

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