Mientras los mercados tiemblan y todo el mundo habla de «burbuja de la IA», alguien ha recibido un cheque de 110.000 millones de dólares. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, acaba de cerrar la mayor ronda de financiación privada de la historia.
La operación sitúa la valoración de la empresa en 730.000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva: eso es más que el PIB de muchos países europeos y más que el valor en bolsa de la mayoría de las empresas del IBEX 35 juntas.
¿Quién ha puesto el dinero? Tres gigantes: Amazon (50.000 millones), Nvidia (30.000 millones) y SoftBank (30.000 millones). Y se espera que se sumen más inversores en las próximas semanas.
Amazon, Nvidia y SoftBank apuestan todo por la inteligencia artificial
Lo más interesante de esta operación no son las cifras (que son de escándalo), sino lo que hay detrás.
Amazon no solo invierte dinero: firma un acuerdo para que OpenAI use sus chips de IA (Trainium) y amplía su contrato con AWS a 100.000 millones durante ocho años. Básicamente, se convierte en la infraestructura sobre la que correrá gran parte de la IA del futuro.
Nvidia aporta capital y se asegura de que sus GPUs sigan siendo esenciales. SoftBank, el fondo japonés de Masayoshi Son, apuesta otra vez a lo grande tras sus errores con WeWork.
ChatGPT tiene ya 900 millones de usuarios activos semanales y más de 50 millones de suscriptores de pago. Más de 9 millones de empresas lo usan. Enero y febrero de 2026 van camino de ser los meses con más nuevas suscripciones de su historia.
Y ojo, porque su rival Anthropic (creadores de Claude) cerró su propia ronda de 30.000 millones el mes pasado. La carrera por la IA es una guerra de capital sin precedentes.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y tus inversiones?
Hay dos lecturas posibles de esta noticia, y ninguna es sencilla.
La lectura optimista: la IA es real, está generando ingresos reales y las empresas más grandes del mundo están apostando su futuro por ella. Si inviertes en fondos indexados que incluyan a Amazon, Nvidia o Microsoft, ya tienes exposición a esta tendencia.
La lectura pesimista: cuando una empresa no cotizada vale 730.000 millones y necesita quemar dinero a este ritmo, algo huele a burbuja. Las dot-com también parecían imparables hasta que dejaron de serlo.
¿La verdad? Probablemente esté en algún punto intermedio. La IA va a transformar la economía, pero no todas las empresas que hoy levantan miles de millones sobrevivirán. Por eso, la forma más sensata de exponerte a esta revolución es a través de fondos diversificados, no apostando a un solo caballo.