Publicidad

¿Cómo consiguen los restaurantes que gastemos más?

Cuándo salimos a comer o cenar fuera, es obligatorio gastarse dinero. A veces más o menos, el gasto mínimo para comer o cenar son 5-10 euros, y el gasto máximo…infinito. Pero lo cierto es, que la mayoría de nosotros, cuando vamos a un restaurante, llevamos una idea aproximada de lo que nos queremos gastar, aunque luego no va a ser así. La mayoría de los restaurantes utilizan ‘llamadas de atención’ para que gastemos algo más de lo que pensábamos en un principio.

Desde el ambiente del sitio, hasta la colocación de las mesas, pueden influir en esta decisión. Por ejemplo, si nos ponen en una mesa cerca de una cocina ‘descubierta’, estaremos continuamente viendo salir platos, uno detrás de otro. Lo más probable es que saquen alguno que nos llame la atención, y decidamos probarlo.

tapas

Por ejemplo, otra de las astucias de los restaurantes, es colocar a lo largo de la carta, algún plato más caro, para que así los otros platos parezcan más baratos. Como conclusión, los restaurantes tienen infinidad de trucos psicológicos con los que nos ‘ayudan’ a gastar más. Vamos a ver algunos de los más habituales.

Degustación

Un menú bien diseñado es el mayor activo para un restaurante, ya que puede ayudar a dirigir a los clientes a los artículos que  el restaurante quiere vender más. Casi todos los restaurantes tienen este tipo de menú, y no suelen ser precios de más de 20 euros por persona, por supuesto siempre un número redondo.

Menú visual

Según algunos expertos, los clientes no suelen fijarse en la esquina superior derecha, por lo que es el lugar donde se colocan los platos más caros. También utilizarán nombre en negrita, y algunas fotografías de un determinado alimento, nunca verás todos los de la carta, generalmente seran los más rentables para el restaurante.

¿Media ración?¿Entera?

También es habitual ofrecer medias raciones en algunos alimentos, como por ejemplo ensaladas o hamburguesas. Es lo que se llama el horquillado. La mayoría de los clientes elegirán el más barato, pero lo cierto es que no sale nada rentable, ya que la relación cantidad-precio es mucho mejor en la elección entera. Lo que tenemos que tener en cuenta es la diferencia de tamaño (que generalmente no suelen poner), y preguntar al camarero.

pasta

Lo que vende una marca

Muchos restaurantes, utilizan el nombre de la marca para impulsar sus ventas. Es el caso de la cadena Friday’s con su mítica salsa Jack Daniel, o por ejemplo si el zumo es de Minute Maid. Esto es suficiente para incrementar las ventas en más de un 20%.

Lenguaje Descriptivo

Un estudio realizado por la Universidad de Cornell reveló que los alimentos que se describen de una forma más “florida”  son más atractivos y populares entre los comensales que si pusiésemos el mismo alimento con mayor claridad. Por ejemplo, el estudio lo demuestra con un postre llamado “Style Cheesecake Nueva York con salsa de chocolate Godiva” y por otro lado lo llaman “Cheesecake”. Los resultados mostraron que los comensales eligieron los elementos de menú más descriptivos en un 27% más. Los restaurantes suelen utilizar este efecto para destacar un plato rentable.

Precios y números

Una de las cosas que  cada vez se encuentran menos, es el signo del euro. Omitiendo el símbolo del precio estimula a los comensales a pagar mucho más, según otro estudio de Cornell. En cuanto a los números, un postre se mostrará como 4,95€  en lugar de 4,99€ . Al parecer, los números que terminan en 5 parecen “más amigables”, mientras que los números que terminan con 9 suenan a peor calidad, como en las rebajas.

citi

Muchos menús evitan la lista de precios en columna, ya que eso hará que sea mucho más fácil la comparación de los precios , el precio irá debajo de cada elemento, después de la descripción. Incluso si los precios se encuentran al otro lado, no se suele hacer línea de puntos, así se centran en el plato.

También se suele evitar poner el símbolo de la moneda al lado, ya que hace que veamos el precios como más caro, aunque sea el mismo. Con el símbolo del euro o del dólar parece que es mucho más dinero, pero no.

Servicio

Otra de las formas más habituales para atraer la atención del cliente en los restaurantes, es el servicio. Presentarse con su nombre, y ofrecerse para todo lo que necesiten, además de recomendar platos, ofrecer bebidas o cocktails, son cada vez más habituales en los restaurantes. Está comprobado que según se sienta el comensal de cómodo, gastará más o menos. Otro modo de gastar más, en este caso en la bebida, es llevar esta mucho antes que la comida, para que se vaya terminando, y así obligarán indirectamente a pedir una segunda bebida.

El toque de Midas

Los camareros en general, suelen ser muy amables y hasta pueden tocar ligeramente a los comensales en el hombro o en la mano de un modo amigable. Eso es en parte porque los estudios han demostrado que los hombres y las mujeres tienden a gastar algo más cuando sus camareros te tratan de una manera amistosa. Los investigadores han llamado a esto el Toque de Midas, o Midas Touch. Como curiosidad de este estudio, el toque de Midas es mucho más efectivo si son camareras.

La mejor forma de evitar todas estas “curiosidades” es llevar el dinero justo para lo que habíamos pensado, y así no gastar más de eso. Decidir por internet lo que vas a pedir y preguntar las cantidades de comida exacta para evitar el exceso de pedidos.

Cercanía al producto

En muchos establecimientos, como los de comida rápida, suelen poner carteles algo más grandes que otros, e incluso un plato concreto cerca de la caja registradora, donde estás pidiendo. Cuanto más cerca veamos la fotografía de un producto, más probabilidades tendremos de comprarlo y más ganas de tenerlo, aunque inicialmente no tuviésemos esa idea. Por ejemplo, es común en los establecimientos de comida rápida, o en algunos lugares donde los postres están a la vista, cerca del lugar donde realizamos el pedido. 

Menú al gusto

Esto aún no es habitual, pero lo vemos en internet cada día. Igual que la publicidad que aparece en nuestras pantallas, relacionada con búsquedas que hemos hecho, las empresas tecnológicas están trabajando en una publicidad especial, es decir, un menú dirigido a cada cliente. Con lo que le gusta, lo que compra con más asiduidad, y eliminando aquello que jamás ha adquirido. Lo más probable es que dentro de unos años, gracias a la información que tiene nuestro reloj inteligente, pueda enviar unos segundos antes esa información a un restaurante, para que estos nos ofrezcan lo que queremos. Esto es el futuro.

ensalada césar

Todo se reduce a… ‘GASTROFÍSICA’

Desayuno, brunch, aperitivo, comida, merienda, cena… Los restaurantes tienen muchos momentos al día para sacar toda su artillería y conseguir que el cliente gaste más. Recientemente, un profesor de la Universidad de Oxford ,Charles Spence, ha publicado la causa de todo. Gastrophysics: The New Science of Eating es el libro de Spence que explica el poder de la ‘gastrofísica’, según The Daily Mail.

“Los restaurantes están diseñados para que gastemos más”.

La música, gran aliado

Si el volumen de la barra aumenta un 22%, los clientes consumen sus bebidas un 26% más rápido, según los expertos. Esto es así porque el ruido dificulta la conversación, por lo que cuanto antes se acaben las bebidas, antes se podrá ir a otro establecimiento más tranquilo.

Por otro lado, en los restaurantes más caros y lujosos, la música suele ser relajada y, en algunas ocasiones, clásica. Esto provoca una sensación de ‘sofisticación’ en el cliente, lo que se traduce en un aumento de su gasto del 10%.

La mesa y el mobiliario, ¿cuadrado o redondo?

Según el estudio del profesor Spence, las mesas redondas y circulares provocan sentimientos más placenteros que las mesas que son cuadradas o rectangulares. Según los expertos, las de líneas rectas dan una sensación de peligro, pues se pueden asociar, por ejemplo, con armas blancas. Lo más habitual es encontrar mesas de los dos tipos, ya que las mesas redondas ocupan más espacio que las cuadradas.

restaurante

En este apartado también hay que incluir el diseño. Por ejemplo, en los establecimientos McDonald’s las sillas son especialmente duras y pasados algunos minutos el cliente se siente incómodo y decide irse. Dejando, así, sitio para los siguientes clientes.

Además del gusto, comer implica oir, oler y tocar.

Cubiertos pesados

El peso de los cubiertos influye en la percepción de la comida. El profesor Spence organizó una comida para 150 personas.  A la mitad se le dieron cubiertos algo pesados, y a la otra mitad algo más ligeros. Aunque los platos y la cantidad que había en ellos era la misma, las respuestas no lo fueron. Aquellos que usaron cubiertos más pesados calificaron la comida mucho mejor, lo que se traduce en que habrían pagado más por ellos.

Un toque personal

El ejemplo más claro a la hora de personalizar un alimento y/o bebida es Starbucks. Cada cliente recibe su vaso con su nombre escrito a mano por alguno de los trabajadores del local. Esta técnica se llama ‘transferencia de sensaciones‘. El cliente siente el producto como algo suyo, y le otorga sensaciones especiales sobre su sabor. Esto ocurre también con las tazas con nombres personalizados de casa o similar.

La importancia del nombre

El nombre de los productos es fundamental. Y , según el experto, los que mejor lo hacen son los supermercados. Un producto que recuerde al hogar, tendrá más ventas que uno que tenga un nombre futurista, aunque el producto sea exactamente el mismo. Por ejemplo, un restaurante tuvo durante años el plato Patagonian toothfish, que significa austromerluza patagónica. Cuando cambiaron el nombre a Chilean sea bass, que significa lubina chilena, las ventas se multiplicaron por 10. Ambos productos son lo mismo.

El ‘7’ es el número mágico

Según los investigadores de la Universidad de Bournemouth, un excesivo número de platos en el menú pueden hacer que el cliente se sienta sobrecargado y que se arrepiente de su decisión. Por eso, el número correcto es 7. Siete primeros, siete segundos y siete postres.

Publicidad

7 responses to “¿Cómo consiguen los restaurantes que gastemos más?

  1. Hay dos tipos de salida a comer. Una es el clásico restaurante donde vas cuando la distancia del trabajo al domicilio te impide comer en casa y otra cuando sales a comer o cenar con tus amigos o pareja. En el primer caso, no hay peligro. Es un riesgo calculado en el que el menú suele tener un precio fijo que varía entre los 8 y los 15 euros y de ahí no te sueles pasar.

    En el segundo, oye: que sales para pasar el rato y si estás dispuesto, tienes ganas de divertirte y la compañía adecuada… pues no vas a estar con la espada de damocles de unos cuantos euretes extras, eso es de ser miserable. Y si no te puedes permitir un gasto extra, a lo mejor te es más recomendable comprar unas patatas, unas cebollas, unos huevos y una litrona en el mercado de tu barrio, hacer una tortilla mientras te bajas alguna peli de internet y así estarás alejado/a de los cantos de sirena de los embacaudores camareros y sus retorcidas técnicas.

  2. Completamente de acuerdo con todo, excepto con el último punto. En cuanto un camarero se pasa de amable conmigo no vuelvo. No voy a casa de un amigo, quiero que sea eficaz, no mi “colega”.

  3. Jeje qué bueno lo del toque de Midas. El otro día precisamente sel lo hizo una camarera a un colega y vaya si funciona, diez eurillos se llevó de propina. Eso sí la tía super maja

    Otra cosa que hacen mucho es recomendar más vino cuando estás acabando y no se lo recomiendan a cualquiera si no a quién les parece que no va a decir que no. Al final pues sobra vino …

  4. El truco más extendido es servir la bebida y esperar a que casi la termines para traer el plato. Así debes pedir otra cerveza u otro vino, que no pensabas tomar.

  5. Otro truco que últimamente “padezco” es que te sirven el vino inmediatemente, sobre todo si es un vino medio-alto y tardan tanto en servirte, eso si, con muchas disculpas y tapitas de regalo, que cuendo empiezas a comer ya te has ventilado la botella, en caso de ser cuatro personas es seguro que te ves obligado a pedir otra, y hablo de botellas de mas de 20 euros.
    Recomiendo no pedir el vino hasta que llegue la comida y conformarse con agua o nada.

  6. Aunque seguro que a quienes lean esto se le ocurren mil graciejas, voy a decir que no me gusta que me toquen ni se tomen confianzas, ni los camareros, ni los médicos o el dependiente de El Corte Inglés. Por lo tanto, si en el restaurante me dan ese toque Midas es mása que probable que mire con cara de perro o hasta que me marche. Me da la sensación de que todo de lo que se habla es referido a las norteamericanos, en algunos sentidos buena gente, pero muy cortitos en gustos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>