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Publicado por admin - 05/07/10 a las 12:07:25 pm
¿Qué es la hiperinflación? Se trata de un fenómeno relacionado con la inflación y en concreto con una subida descontrolada de la inflación con tasas mensuales que superan el 50% según kla definición del economista Philip Cagan, aunque hay quienes creen que no se debe hablar de hiperinflación si el IPC no ha subido un 100% en un periodo de tres años. En cualquier caso, se entenderá por hiperinflación un brutal ascenso de precios de forma descontrolada.
Los efectos de la hiperinflación en una economía son nocivos, como también ocurre con la deflación o la estanflacion. La principal causa de este fenómeno es un rápido aumento de la cantidad de dinero que no se ve apoyado en la producción de bienes y servicios, lo que al final genera un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero y, en último lugar, una pérdida de confianza en el dinero.
Los fenómenos de hiperinflación suelen estar ligados al papel moneda, porque es la forma más fácil de crear más dinero. En términos prácticos, la hiperinflación supone la pérdida total de valor por parte del dinero de forma que, por ejemplo, podría ser más rentable gastarse el salario inmediatamente tras cobrarlo porque en cuestión de un día los precios subirían a unos niveles inalcanzables.
Sin embargo, la mejor forma de hacernos a la idea de lo devastador que puede ser este fenómeno es a través de los ejemplos históricos de hiperinflación. El más conocido de todos es el sufrido por Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Los acuerdos de paz obligaban al país a pagar fuertes indemnizaciones a las naciones vencedores y la situación del país, totalmente devastado, hacía que la recaudación fiscal fuese insuficiente para hacer frente a los pagos. La solución de la república de Weimar no fue otra que la imprimir más dinero, lo que disparó la inflación hasta niveles insospechados: entre enero de 1922 y diciembre de 1923 la tasa de inflación acumulada llegó a ser de un billón por ciento. Es decir, el valor del dinero era cercano a cero. Entre las anécdotas que circulan hay algunas tan gráficas como que algunos restaurantes dejaban pagar antes de comer porque después los precios ya habrían subido o de casas empapeladas con billetes porque resultaba más barato que hacerlo con papel normal.
En Hyperinflation Banknotes podemos ver algunos billetes de la época con cifras astronómicas. Además, también recoge los restos de otras de las hiperinflaciones más importantes de la historia. Entre ellas figuran la de Hungría, que pasa por ser la mayor jamás vivida. Tras la Segunda Guerra Mundial, los precios en un año se multiplicaron por 10^27 y al cambiar el tipo de moneda el cambio se hizo de forma que un florín equivalía a 400.000 cuatrillones de pengos. En el mes de Julio de 1946 el aumento de los precios fue del 41.900.000.000.000.000 %, para hacernos una idea los precios se duplicaban cada 13 horas.
Por si parte, en Chile el índice de coste de vida de 1950 a 1975 subió el 11,3 millones por ciento, seguido en el mismo período por Uruguay con el 323 mil por ciento y Argentina con el 197 mil por ciento. En Chile, sin embargo, desde 1976, los índices se moderan y mantienen entre el 20 y el 28 por ciento hasta 1991. En los últimos años sigue siendo la América Latina la que acoge la hiperinflación con persistencia y continuos rebrotes.
Tratar la hiperinflación es complicado, ya que conduce al sistema hacia una espiran que no para de generar inflación. Entre las soluciones más utilizadas destaca la de controlar el capital que se imprime (generalmente suele destinarse a un organismo externo como encargado de esa tarea) o la dolarización llevada a cabo por diferentes países en América Latina.
Publicado por admin - 22/06/10 a las 11:06:29 am
A mediados del año pasado muchos economistas comenzaron a plantear un escenario en el que los precios subirían de forma descontrolada durante los próximos años. Estas afirmaciones coincidieron con un periodo de tasas de IPC negativas que hacía a muchos pensar más en deflación que en hiperinflación. Sin embargo, el paso del tiempo alejó los temores de deflación instalando al IPC 2010 en positivo. Con lo que pocos contaban era con la actual crisis de deuda soberana y su efecto en la economía.
Ahora han vuelto a aparecer rumores sobre hiperinflación (algunos artículos como este de Libertad Digital son realmente apocalípticos), algo que ya planteábamos aquí a comienzos de marzo con un post titulado
¿Adiós a la deflación, hola inflación?. Lo cierto es que sí se observa un aumento de la inflación, especialmente en Estados Unidos y que empieza a ser un problema para muchos analistas.
En Europa la situación se encuentra algo más controlada, pero los recientes movimientos del Banco Central Europeo (BCE) para comparar la deuda de los países con problemas podría cambiar la situación. Y es que con estas acciones, el organismo estaría inyectando de nuevo más liquidez en el sistema financiero, lo que podría derivar en una nueva alza de la inflación.
Desde el BCE su presidente, Jean-Claude Trichet, ya se ha encargado de negar la mayor. El mandatario afirma que “las insinuaciones según las cuales la inflación podría no estar anclada son completamente infundadas”, al tiempo que recalcaba que se movía “en línea con nuestra definición de la estabilidad de precios”.
¿Y en España? En España la inflación ha pasado por el momento a un segundo plano con el IPC en tasas positivas y subiendo. De hecho, el IPC podría terminar 2010 en torno al 2% .
Publicado por admin - 31/03/10 a las 12:03:16 pm
Durante buena parte de 2009 se habló mucho de la caída de precios y del fantasma de la deflación. De hecho, desde un punto de vista técnico y ateniéndonos a la definición que el FMI hace del término, la economía española estuvo en deflación, entendida esta como la caída generalizada del nivel de precios de bienes y servicios en una economía. Según el FMI para que una economía pueda considerarse en deflación esta caída debe ser sostenida durante seis meses. En el caso de España, esta situación se dio durante buena parte del pasado ejercicio.
La evolución del IPC en 2010 ha dado una de cal y otra de arena en cuanto a caídas y subidas. De esta forma,en enero subió pero bajó en febrero (algo previsible) y ahora parece que en marzo vuelve a subir más de lo anticipado por los expertos. Según el dato del IPCA adelantado, la inflación crecerá cinco décimas hasta el 1,4% (los analistas anticipaban un 1,2%). Una vez más, las causas del incremento hay que buscarlas en el ámbito energético y más concretamente en los carburantes, así como en un sostenimiento de los precios de los alimentos.
En un interesante post Jesús Pérez se pregunta si nos enfrentamos a deflación o inflación y explica como en realidad la inflación es un fenómeno monetario y que si nuestro sistema ha tenido una importante creación de moneda, o la drenamos del sistema cuando vuelva la demanda a recuperarse, o nos enfrentaremos a un fenómeno de inflación. Durante las épocas de bonanza y ahora como respuesta a la crisis, el sistema ha inundado el mercado de liquidez para sostener la demanda, que si bien ha caído, este descenso no ha sido tan acusado.
Tarde o temprano la demanda terminará recuperándose y entonces habrá que ver si el sistema ha sido capaz de eliminar ese exceso de liquidez, algo que parece improbable y que nos llevaría a experimentar una fuerte inflación.
Publicado por admin - 12/05/09 a las 12:05:37 pm

El IPC no ha dejado de caer desde el máximo de 5,3% alcanzado en julio de 2008 hasta el -0,1% de marzo. El descenso parecía detenerse en el dato de abril, según el indicador adelantaro, pero sin embargo ha terminado cayendo hasta el -0,2%, así que lo que pueda pasar a partir de ahora sigue siendo motivo de debate. Por un lado se encuentran quienes postulan que deberemos enfrentarnos a un largo periodo de deflación y por otro los que ven la hiperinflación como la parada más factible a medio plazo.
La deflación, entendida como la define el FMI, es la disminución general de los precios durante dos trimestres consecutivos. La economía española todavía estaría lejos de registrar tasas negativas en la evolución del IPC durante ese periodo, pero hay que tener en cuenta que se prevé que el IPC siga cayendo hasta el tercer trimestre del año. Desde el Banco de España descartan deflación aunque los precios caigan hasta otoño. Y es que el organismo cree que la economía nacional sólo está viviendo un periodo de desinflación, ya que la caída de precios no está siendo generalizada ni prolongada.
En este sentido, sí es cierto que la energía y transporte (principalmente por el descalabro del precio del crudo) han capitalizado buena parte de los descensos del IPC, a lo que se puede sumar el retroceso en el coste de la vivienda. Sin embargo, no todos los productos de la cesta que componen el IPC General han caído ni mucho menos. De hecho, quienes acusan al índice de no registrar la realidad del coste la vida (en teoría su labor) aseguran que los precios de muchos productos de primera necesidad no sólo no han bajado sino que han subido. Es decir, que el IPC no es real y las familias tienen que gastar más.
Entonces, si las caídas del IPC son sólo un espejismo ¿qué futuro nos espera? Todavía es pronto, pero ya han empezado a surgir voces que hablan de la superinflación que nos espera a medio plazo. La culpa de este fenómeno la tendría el dinero que los bancos centrales están inyectando a la economía y que terminará propiciando una fuerte inflación sobre el valor de los ahorro. Las últimas medidas del Banco Central Europeo para salir de la crisis y reactivar el crédito se encaminan en esa dirección. Así, el BCE bajó los tipos al 1% al tiempo que ampliará el plazo al que otorga liquidez.
Ahora la pregunta que muchos se hacen es: ¿A dónde puede conducirnos esta hiperinflación? Los más catastrofistas y los amantes de la ciencia ficción siempre pueden recuperar la leyenda urbana del Amero, que curiosamente ha vuelto a surgir con fuerza en determinados ámbitos de la Red.
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