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Archivos del mes June, 2011

El IPC de junio cae tres décimas hasta el 3,2%

Según las estimaciones del INE el IPC de junio 2011 caería ters décimas respecto a mayo hasta el 3,2%, con lo que sumaría su segundo descenso consecutivo recortando seis décimas porcentuales en apenas 60 días.

Desde el INE achacan esta caída al comportamiento del grupo de tabaco y los alimentos y bebidas no alcohólicas. Históricamente Junio ha sido un mes propensopara las subidas del IPC amparado el aumento de precios de los carburantes.

Por su parte el IPCA o IPC Armonizado desciende cuatro décimas hasta el 3%.

IPC Mayo 2011

El IPC de Mayo 2011 cae tres décimas hasta el 3,5% según los últimos datos del INE. La tasa, que coincide con la del indicador adelantado, pone fin de forma momentánea a la tendencia alcista que la inflación venía registrando desde agosto del año pasado.

En esta ocasión para entender la caída hay que recurrir al comportamiento de los carburantes y los viajes organizados. En este sentido, los grupos que más repercusión han tenido en el desarrollo del IPC de Mayo son:

  • Transporte, con una tasa anual del 7,9%, casi un punto y medio por debajo respecto a abril por la bajada de los precios de los carburantes y l

    ubricantes, frente a la subida registrada el mismo mes del año pasado, así como en menor medida por el comportamiento de los precios de los automóviles.

  • Ocio y cultura, cuya variación anual disminuye más de un punto y se sitúa en el –0,6%, debido principalmente a que los precios del viaje organizado y de los equipos informáticos
  • experimentaron mayores bajadas que en mayo de 2010.
  • Vivienda, que presenta una tasa anual del 7,6%, cuatro décimas por debajo de la registrada en abril por la reducción de los precios del gasóleo para calefacción, en contraposición con el incremento del pasado año.

Por el contrario, los siguientes grupos registraron subidas en tasa anual:

  • Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un aumento de tres décimas hasta el por las subidas de los precios del pescado fresco, la carne de ave y los otros productos lácteos, frente a las disminuciones registradas en mayo de 2010. Es la tasa más alta de este grupo desde noviembre de 2008.
  • Medicina, que aumenta su tasa anual más de medio punto, hasta el –0,7%, debido a que los precios de los medicamentos y otros productos farmacéuticos experimentan una bajada menos pronunciada que hace un año.

Por su parte, la inflación subyacente, que mide el IPC general sin los datos de energía y alimentos no elaborados, se mantiene en el 2,1%, por lo que recorta su diferencia con el índice general en menos de un punto y medio. Esto indica que la presión inflacionista sigue existiendo pese a la caída coyuntural de mayo.

En tasa mensual la inflación fue del 0%, es decir, sin aumento ni disminución general de precios. Esto no quiere decir que no se registraran variaciones en los diferentes grupos. De hecho, vestido y calzado suma una tasa mensual del 2,1%, que refleja el comportamiento de los precios en la temporada de primavera-verano, mientras que alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya variación del  0,3% repercute  0,048 en el
índice general y se debe principalmente a la subida de los precios de la carne de ave y los otros productos lácteos. A estos debemos añadir los grupos con mayor repercusión mensual negativa en el mes de mayo  empezando por ocio y cultura, que presenta una tasa mensual del –1,7% lastrado por las bajadas de los precios del  viaje organizado y de los  equipos informáticos, transporte, con una variación mensual del –0,8%, por la evolución de los precios de los  carburantes y lubricantes, hoteles, cafés y restaurantes, cuya tasa mensual del –0,1% se debe al comportamiento de los precios de los hoteles y otros alojamientos y vivienda, que presenta una variación del –0,1%  a causa de la bajada de los precios del gasóleo para calefacción.

Por Comunidades Atónomas, el IPC de Mayo disminuye en todas ellas, aunque los mayores descensos corresponden a Navarra (3,3%) con cinco décimas y Castilla-La Mancha (4%) con cuatro.

Salarios vinculados a la inflación vs. Salarios vinculados a la productividad

Si hay un tema que está levantando polémica en estos últimos meses es la dicotomía entre los salarios vinculados a la inflación o los salarios vinculados a la productividad. En España disfrutamos de lo primero, pero casi todos los analistas económicos y financieros aconsejan realizar lo segundo, es decir, vincular los salarios a la productividad.

Cuando se vinculan los salarios a la inflación se consigue garantizar la capacidad adquisitiva de los asalariados, ya que sus nóminas se verán revalorizadas año tras año en función del incremento del coste de la vida, por lo que se puede decir que se trata de una medida positiva para los asalariados.

Sin embargo, en este mismo sentido, una empresa tendrá que incrementar el salario de sus empleados cada año, independientemente del desarrollo profesional que realicen o de los resultados económicos que la empresa esté generando, por lo que es malo para las empresas.

La otra opción es vincular los salarios a la productividad de los trabajadores, con lo que se garantiza que éstos cobran en función de lo que generan, con lo que las empresas se encuentran en una situación de sostenibilidad en el medio-largo plazo, y son los trabajadores los que pierden algo de seguridad laboral.

En definitiva, los trabajadores españoles tienen cubierto su poder adquisitivo, pero no así su trabajo, mientras que los trabajadores europeos, con salarios vinculados a la productividad, tienen asegurado su trabajo, pero no así su poder adquisitivo.

Parece evidente, que la mejor opción es la vinculación de los salarios a la productividad, ya que es la que garantiza la equidad y la sostenibilidad de las empresas.

Guerra del tabaco

Philip Morris sigue empeñada en desatar la guerra del tabaco en nuestro país con la tercera bajada de precios, casi consecutiva, de todas sus marcas, dejando el Marlboro en 3,85 euros (15 céntimos menos), el Chesterfield en 3,50 euros (20 céntimos menos) y L&M (10 céntimos menos).

Con esta nueva bajada, Philip Morris arrastrará consigo al resto de marcas, y elimina el factor de las marcas low cost que habían ido ganando en los últimos tiempos, a la vez que restringe su diferencial de beneficio, asumiendo el consenso del Ministerio de Industria que fija el punto cero en 3,30 euros.

El objetivo de esta estrategia de la filial española de la marca cigarrera estadounidense, es forzar al Gobierno a incrementar el impuesto mínimo que carga sobre las cajetillas de tabaco, un impuesto que se creó en el año 2006, precisamente ante otra guerra del tabaco, con continuos descensos de precios.

Ante ello, y para evitar que el tabaco fuera demasiado accesible por presentar un precio muy bajo, el Gobierno decidió imponer un impuesto mínimo, elevando así el precio de todo el tabaco. Un impuesto que, en opinión de Philip Morris es demasiado bajo, y está permitiendo que las marcas low cost se hagan con una gran cuota de mercado.

De esta manera, Altadis y Philip Morris, los grandes competidores en la gama alta del tabaco, seguirán con su guerra del tabaco hasta que el Gobierno ceda a su presión e incremente el impuesto mínimo, que iguale el precio de todas las cajetillas.

En cualquier caso, y hasta que ello suceda, el gran beneficiado es el consumidor de tabaco que puede aprovecharse de precios más económicos.

Guerra tarifas de móviles

Algo está cambiando en el sector de la telefonía móvil en España, que ha provocado que las compañías tradicionales hayan tenido que modificar su estrategia comercial ante la pujanza de las empresas de telefonía móvil low cost (Jazztel, Masmovil, Pepephone y Simyo), que ofrecen precio en lugar de valor, a diferencia de las anteriores, pero en una priorización que ha calado entre los consumidores y usuarios.

Por ello, esta semana hemos asistido a una auténtica guerra entre las compañías de móviles más importantes, con el lanzamiento de ofertas a cada cuál más agresiva. ¿Cómo han sido estas ofertas que han desatado la guerra de las tarifas de móviles? Seguir leyendo Guerra tarifas de móviles…

España en guerra, de precios…

¿Estamos en guerra? Aunque parezca raro es una de las razones de este artículo, dejar a la vista de todos que los consumidores, la crisis, el Gobierno y las empresas se han embarcado en una guerra de precios.

Esta situación ha terminado explotando por el lado menos pensado, una bajada de precios justo cuando el IPC está en alza, con altas remuneraciones en productos de ahorro cuando las entidades necesitan ser solventes, y prudentes, y con tarifas en los móviles por el suelo, en momentos de contracción del consumo.

Pero lo más impresionante de esta guerra que vive España es el poder de desafío que se ha lanzado entre empresas y Gobierno, en especial en el tabaco y los depósitos de alta rentabilidad.

Veamos los tres frentes de batalla en esta guerra de precios

Guerra de pasivo

Tal vez el primer gran conflicto de intereses y de contradicciones. La banca necesitaba captar dinero en el mercado, y optó por el minorista, con una estrategia muy clara, ofrecer tipos de interés muy altos lo que terminó por desencadenar una competencia feroz.

Para detener esta “locura”, el Gobierno que busca ordenar el sistema financiero (un poco tarde) ha implementado una tasa a los depósitos de alta remuneración, obligando a la banca a aportar dinero extra en caso de pagar tipos por sobre el umbral de rentabilidad que se establece para esta normativa.

Sin embargo, se han escuchado voces contradictorias porque según la banca española, esta medida perjudica a los entidades nacionales ya que las extranjeras que no están adheridas al Fondo de Garantía de Depósitos no les afectará.

Guerra de tabaco

Otro de los puntos de choque entre empresas y el gobierno ha sido el precio de los cigarrillos que llevan adelante el sector con una finalidad clara, que el Gobierno modifique la estructura fiscal del tabaco.

¿Cuál es la finalidad de esta estrategia? La revisión al alza del impuesto mínimo, ya que esta medida, les permitiría a las marcas más importantes, soportar una menor presión por parte de los fabricantes más baratos, que poco a poco han incrementado su cuota de mercado.

Guerra de tarifas en los móviles

La bajada de precios en móvil está en su momento más duro. Movistar ha comenzado a ofrecer una tarifa de seis céntimos por minuto para detener el crecimiento de las low cost, y ahora Orange la ha imitado con el mismo precio por minuto, pero con SMS más baratos y un consumo mínimo menor.

Sin embargo, no será fácil vencer a las compañías de bajo coste, Happy Móvil, Pepephone o Eroski Móvil tienen la misma tarifa de seis céntimos por minuto que estas dos grande operadoras, sin embargo, tienen una ventaja, no tienen compromiso de consumo mínimo.

Por ejemplo, más barato que esto está la promo de Jazztel, de cinco céntimos por minuto del móvil, con tres euros de consumo mínimo y Yoigo que permite llamadas por cuatro céntimos, siempre que gaste al menos 39 euros al mes.

Por último, Másmovil ofrece un precio de tres céntimos y basta con que consuma 19 euros al mes para conseguirlo.

Mientras se puede, como consumidores, a aprovechar estos precios, aunque todos sabemos que lo bueno dura poco…

Precio de cigarrillos

A pesar de la crisis, uno de los vicios que los españoles no han suprimido ha sido el hábito de fumar. Es por eso que el precio de los cigarrillos afecta directamente al bolsillo, con un encarecimiento del coste de vida para los fumadores.

Y en mayo hemos vivido una guerra de tabaco entre las diferentes conpañías, con aumentos en algunas, y bajadas en otras.

Primero se evidenció un encarecimiento desde el 10 de mayo de 2011, donde rige un nuevo incremento en el precio de los cigarrillos de Altadis que había aumentado diez céntimos de euro el precio de sus principales marcas de cigarrillos, entre ellas Fortuna, Nobel, Ducados.

Sin embargo, ahora ha dado un paso atrás y ha rebajado el precio de:

  • Fortuna desde los 3,85 euros a los 3,50 euros
  • Nobel desde los 3,85 euros a los 3,50 euros
  • Ducados Rubio desde los 3,70 euros a los 3,40 euros
  • Ducados negro desde los 3,95 euros a 3,70 euros

Sin embargo, Philip Morris, en un comienzo recortó entre 20 y 30 céntimos el precio de sus principales marcas de cigarrillos, entre las que destacan Marlboro, Chesterfield y L&M, pero ahora ha profundizado esas bajadas.

  • Marlboro, la marca estrella del grupo tabaquero, bajará 15 céntimos, al pasar de 4,00 a 3,85 euros
  • Chesterfield reducirá su precio en 20 céntimos de 3,70 euros hasta 3,50 euros
  • L&M, en 10 céntimos, desde 3,40 a 3,30 euros.

Esta modificación es la tercera después de que a finales de mayo recortara los precios de sus principales marcas.

Otra de las compañías que se plegó a esta guerra del tabaco es British American Tobacco (BAT) que tuvo que recortar los precios de sus principales marcas de cigarrillos, como Lucky Strike y Pall Mall.

  • La cajetilla de Lucky Strike reduce su precio en 20 céntimos, desde los 3,70 euros a los 3,50 euros
  • Pall Mall se abarata en diez céntimos, hasta 3,30 euros.

¿Podemos soportar una inflación superior al 3%?

Según los datos del IPC adelantado de mayo, la inflación en España seguiría por encima del 3%, concretamente en el 3,5%, mejor que el 3,8% de hace un mes, pero todavía en una situación de alarma que condiciona la recuperación de los valores macroeconómicos.

El principal problema es que con una inflación del 3% nuestras empresas pierden competitividad en el extranjero, lo cuál lastra las exportaciones, por lo que penaliza el empleo y condena a la economía a seguir subsistiendo con la demanda interna.

Por otro lado, al tener los salarios referenciados a la inflación, el incremento en los precios supone un incremento artificial de los salarios, y por tanto, incrementa los costes de las empresas, que, de nuevo pierden competitividad.

Por tanto, se produce un doble fenómeno que va en contra de la competitividad de nuestras empresas, provocando la perpetuación de la crisis en la que estamos instalados, y la no aparición de soluciones plausibles ante ella.

Y es que un 3% de inflación es una cifra no sostenible, a ningún nivel, por lo que el Banco Central Europeo no dudará en incrementar el tipo de interés para la zona Euro, bajo la confianza de reducir así las tensiones inflacionistas, lo cuál provocará, por otro lado, un encarecimiento de los préstamos hipotecarios.

En definitiva, nuestra economía, al igual que el resto, no puede soportar una inflación por encima del 3% bajo ninguna circunstancia, y el primer paso para poder aspirar a salir de la actual crisis pasa por reducir estas tasas de inflación de manera inmediata, aunque la gran dependencia energética de España con el exterior dificultará este proceso.

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